2010/04/08

Poeta sin etiqueta

Allá por los ochentaytantos, solíamos estar siempre en un garito con vistas al mar, era nuestra casa, frente a la bahía (eterno marco incomparable). En una calle con escaleras de piedra. Escaleras que bajan a las calles, escaleras que suben al monte, callejones meaos, camellos en las esquinas.
Cientos y cientos de cervezas nos habrá puesto Karmelo.
Cientos y cientos de veces se habrá cagado en nosotros el poeta Karmelo.

Me lo dijo

un colega

la otra tarde:

«Mira, tío,

como sigas así,

escribiendo

en servilletas de papel

por los bares,

acabarán cargándote

el sambenito

de poeta,

ya verás.

Y luego,

a ver qué hostias

haces».

-Karmelo C. Iribarren-

1 comentarios:

ethon dijo...

Los sambenitos... te los cuelgan y no te los quitas ni pa mear. Calumnia que algo queda.