
Llevo una hora mirando cómo se come su propia
placenta, mientras el ternero le busca las tetas para llevarse algo al estómago.
Le ha costado, pero al final ahí esta, mamando sonoramente: srup, srup, srup!
Se me había olvidado que había salido a recoger la
ropa tendida.
1 comentarios:
El misterio de la vida siempre fascina.
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