2010/05/13

Acaba de parir una vaca en el prado de detrás de casa.
Llevo una hora mirando cómo se come su propia
placenta, mientras el ternero le busca las tetas para llevarse algo al estómago.
Le ha costado, pero al final ahí esta, mamando sonoramente: srup, srup, srup!
Se me había olvidado que había salido a recoger la
ropa tendida.

1 comentarios:

ethon dijo...

El misterio de la vida siempre fascina.